PKG Arte:Colectivo de arte invisible

LECCIÓN DE ANATOMÍA (II)

performance 2


título: Lección de Anatomía II

autor: Dr. Art.com

fecha: Noviembre 2002

lugar: London (U.K)







La relativa facilidad con que la vida nos muestra su propia esencia provoca que los humanos nos hayamos distanciado de tal forma del “sentir vital”, que pocos serían capaces, en estos momentos, de establecer una línea definida, clara y determinante entre el “vivir” y el “no-vivir” (que no tiene por qué ser = morir).

Si el “sin-vivir-en-mí” y el “muero-porque-no-muero” representan, a estas alturas, el punto culminante de la trascendencia vital hacia la “gnosis” del secreto Divino, del momento místico álgido, el más íntimo “estar en Dios, con Dios y para Dios”; si la frontera entre la “muerte cerebral” y la “muerte vital” es tan indefinida que pocos son los Doctores en Medicina que se arriesgarían a decidir sobre ella; si el aspecto más comercial del tránsito del “ser” al “in-ser” responde a la decisión propia sobre la economía de la vida: esto es:: decidir sobre el momento en que mi vida ya no es rentable en términos de::: conocimiento, sensaciones (placer/dolor), percepción del medio, disfrute del espacio, relaciones inter e intra familiares, etc. Si al mismo tiempo es un Técnico en Medicina quien decide, en función de variables también económicas (no nos engañemos) cuánto tiempo, cómo y porqué un “muerto cerebral” permanecerá con “vida asistida mecánicamente” (constantes vitales), hasta que falte espacio en la UCI, reciban demanda de transplante o amorticen los gastos de internamiento... Si todo esto y bastante más que no viene al caso en este momento que nos ocupa, pero todos tenemos “in mente”... Si todo ello

Por qué no admitirlo públicamente?

Por qué no hacer de ello una representación artística que transcienda la doble moral social. Que desenmascare la cruda realidad que se esconde tras la vida: una vida ajena a nosotros mismos. Tan ajena que no será la nuestra. No les quepa ninguna duda.



La acción, de puro formalista, puede parecer hasta pueril. Cuántas veces, de niños, no hemos practicado una vivisección con una rana, un ratón de laboratorio, un insecto o tal vez un perro de aguas. Incluso en el Laboratorio del Instituto jugábamos a asustar a las niñas (eran otros tiempos) mostrándoles vísceras de ratas o, raramente, de pollos. Pues bien, esa labor de “investigación” es la que ha llevado a nuestro artista a poner en marcha la acción performativa que describiremos a continuación y que “destriparemos” para mayor y mejor comprensión de nuestros seguidores.



Tómese un cadáver de unos...noventa quilogramos y, pongamos... ciento ochenta centímetros de altura (1). A poder ser debe tratarse de un individuo de raza blanca (2). Dispondremos de un lugar apropiado para realizar una autopsia (3), así como de los utensilios propios para tal labor (4). La iluminación es un factor de gran importancia, por cuanto de ella dependerá la percepción, cuanto más precisa mejor, por parte de los asistentes del minucioso tratamiento que deben dispensarse a determinadas partes del objeto-objeto de la acción que llevamos a cabo.

Conviene mantener un climax apropiado al momento trascendental. En este caso se trata de permanecer totalmente a oscuras en el recinto durante más de veinte minutos oyendo una grabación en la cual se mezclan conversaciones en Letón con notas musicales en tresillo (gran aportación del Barroco) de un clavicordio desafinado. Aquí debemos hacer notar la gran importancia que el clavicordio tiene en la acción, ya que de tratarse de otro instrumento la vinculación entre música y corporeidad no sería la misma: el clavicordio = clave de cuerda = instrumento cuya sonoridad depende de la pulsión de un dedo sobre una tecla que acciona un mecanismo de palanca que provoca, por efecto de la misma, que un extremo de esta revestido de latón golpeé una cuerda, por debajo (no por encima, como en el piano), provocando el sonido que se amplifica por efecto propio de la caja). Nótese que el clavicordio es un mundo en miniatura: un semi-autómata que encierra en su mecanismo todo un mundo de mecánica muy semejante a la celestial (de nuevo la relación interactiva entre el mundo del acá y el mundo del allá. Entre lo corpóreo/vivo y lo “esencial/inasible”:: la pura y simple ley de la palanca, tan física, frente a la música, tan etérea, establece un paralelismo ((para-lelós)) respecto al binomio hombre-muerto//acto artístico, ( materia // concepto). Por no trascender hacia otras posibilidades que se advierten como sustrato conceptual: el inevitable poso cultural greco-latino (Arquímedes y la palanca) enfrentado al adquirido complejo judeo-cristiano (trascendencia del alma, etc). Nos encontramos, en apenas un detalle de la performance, con una variedad de matices semióticos y semiológicos que extenderían esta breve reseña hasta hacer de ella una Tesis Doctoral. Tal es la riqueza de significados, unas veces a la vista y otras más ocultos, que el Dr. Art.com es capaz de transmitir en sus actuaciones que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de un auténtico visionario con capacidad para revolucionar el mundo del ARTE en los próximos años. Velahí que pueda ser el verdadero “Mesías” anunciado por los Dadaistas hace ya casi un siglo.

(...continua...)

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